viernes, 17 de septiembre de 2010

de pronto.

De pronto, desde algún inhóspito lugar del universo, se escuchó en todo el planeta tierra; “cuenta iniciada, comienza el conteo final; 86.400, 86.399, 86.398, 86.397, 86.396... etc.”
Nadie comprendió cual era el mensaje. Los medios solo especulaban acerca del asunto.
Presidentes, congresistas, esotéricos, matemáticos, psicólogos y maestras de escuela salían al aire durante todo el día en las noticias hablando del nuevo y “alarmante” acontecimiento.

“Cuenta iniciada, comienza el conteo final; “86.112, 86.111, 86.110, 86.109…” y así avanzaba.

“! Me enferma ¡” dijo un psiquiatra “! me estoy volviendo loco ¡”.

Fue el día martes 6 de octubre del 2010, en la tardecita, cuando el mensaje global dio inicio y nunca paró. Y cuando digo nunca, es literal, ¡nunca! “86.400, 86.399, 86.398...”

Dementes de todos los hemisferios aseguraban que el mensaje ya venía de antes, que la cuenta iniciaba en 31.536.000 y progresivamente bajaba en número cual reloj en mal estado.

En primera plana del diario más vendido del país salió el siguiente título: “Las voces en mi cabeza no paran, no paran, son punzantes, se viene el fin, las voces me lo dicen”

Los esquizofrénicos tenían razón ¡tantas pastillas para nada¡ Solo ocultábamos lo que en realidad estaba pasando, lo teníamos bajo nuestras narices dijo el cronista, especialista en psiquiatría.

Los drogadictos empedernidos también lo sabían, los morbosos, asesinos, psicópatas, fetichistas, ninfómanas, pervertidos y pedófilos sin darse cuenta, inconscientemente lo veían venir, sentían que el final estaba cerca y por eso, rompían los esquemas en un respiro profundo, en un grito con un muy, muy claro mensaje “! queremos vivir mierda que ya se va a joder todo!, ¡queremos vida! Queremos hacer lo que se nos dé la gana”

En mi humilde opinión está la de discernir o no con esta gente. Como sociólogo matriculado me quedo boquiabierto ante tantas, tantas declaraciones que, “locamente”, me están generando una imagen totalmente distinta de la “supuesta sociedad” que tenia. Así que, sincerándome conmigo mismo, y en consecuencia de las putas voces que no paran, no paran, no paran de contar,
! contar y contar ¡; voy a prender fuego mi casa con mi esposa y tres hijos dentro. Luego me fumare un porro y esperare a que la cuenta llegue a cero.

1 comentario:

almendra dijo...

Interesante compañero, releeré para ver en que categoría entro, cuando termine de quemar su casa dese una vuelta por la mía, y antes de que se vaya todo a la mierda, vuelva a escribir, así me regocijo por última vez, un abrazo empedernido.

 
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